Santiago Manuin por siempre

Playa de Lima

Epifanía

Publicado: 2020-03-26
A Claudia que cuida estos días de zozobra

Hoy que la superioridad y la primacía del hombre sobre el planeta ha dejado de ser una certeza, que miramos con incertidumbre nuestro futuro como país y Humanidad, es el momento de meditar seria y profundamente, sobre las causas o razones que nos han llevado, a la escalofriante realidad de desaparecer masivamente, y ojo, no por causa de una guerra armada deliberadamente diseñada. 

Como las diversas causas esgrimidas por personas de buena voluntad, tienen el objetivo de enmendar rutas, de subsanar errores de todo orden, desde las políticas globales hasta nuestras rutinas cotidianas, comparto mis reflexiones apelando a la apertura mental de estos tiempos.

La pandemia del COVID 19, así como el aislamiento consecuente –que aplaudo-, se produce cuando me encuentro en proceso de preparación de la exposición “Diosas de Huarochirí y Pachacamac”. Como historiadora, mi propósito es visibilizar la mitología femenina que fue sumamente compleja, arraigada y prolífica en el antiguo Perú. Como fitomántica*, desde una lectura cosmológica, mi misión es recuperar la memoria de lo sagrado femenino, para extender el puente histórico temporal del retorno de las diosas.

¿Por qué propiciar el retorno de las diosas?

Mi recordada amiga Magaly Robalino** escribió, “lo sagrado femenino concilió la naturaleza de la mujer con el poder. Su cuerpo, su capacidad reproductiva y nutricia alimentaron el imaginario sobre su divinidad y propiciaron su empoderamiento. La existencia de diosas en los panteones religiosos de las diversas culturas da cuenta de esa cosmovisión mágico-religiosa, y los hallazgos de tumbas de mujeres con signos de poder dan cuenta de lo segundo”.

Es decir, nuestras diosas expresan un paradigma sobre el poder y un imaginario social que privilegia el don de otorgar y sustentar la vida. Una postura diametralmente opuesta al actual paradigma, que basa el poder en las armas, la guerra, la destrucción, en suma, en la muerte. Entonces, coadyuvar su retorno es favorecer el restablecimiento de una era por y para la vida.

¿Están las diosas nuevamente entre nos?

Mi preciosa amiga Cuky, cuenta que la playa de Punta Negra está vacía de gente, pero plena de aves, que habían dejado de migrar a su balneario. Chio, otra querida amiga, desde USA me comenta haber visto por la TV imágenes de las playas de Lima, a la que han regresado las aves y me pregunta ¿Has tenido alguna visión? ¿Lo que nos está sucediendo es un gran cambio para la humanidad? Esta pregunta activó una revelación, me explico.

Las diosas Ñamca, cuyos fueros se extendieron desde el océano Pacífico hasta las montañas de la sierra limeña, estuvieron vinculadas a las fuentes hídricas: mar, islas, lagunas, ríos. También, ellas estuvieron vinculadas a las aves. Urpayhuachac era la creadora de las aves marinas, Cahuillaca la isla donde residían las aves guaneras y Chaupiñamca era la diosa de cinco brazos alados.

Entonces, en mi epifanía, el regreso de las aves marinas a nuestro litoral limeño, es señal del retorno de las diosas, así como, las medidas del poder central y de nuestra actuación ciudadana, sea forzada o voluntaria, es señal del retorno de sus paradigmas. Basta anotar el descenso de la inseguridad ciudadana y la reducción de la contaminación ambiental, para vislumbrar los beneficios de una opción que prioriza la vida, como lo hicieron nuestras y nuestros antepasados guiados por las diosas.


*Fitomancia: adivinación por medio de plantas

** Representante de UNESCO en Perú y directora de la Oficina de Lima hasta 2019.  


Escrito por

Maritza Villavicencio

Maritza Villavicencio Historiadora y Fitomántica. Recuperé el Oráculo de los Pallares Mochica. Ejerzo la adivinación. En mi blog reflexiono sobre las prácticas mágicas ancestrales del Perú.


Publicado en

Oranek

Maritza Villavicencio Historiadora y Fitomántica. Recuperé el Oráculo de los Pallares Mochica. Ejerzo la adivinación.