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El perdón

Publicado: 2013-01-30

En los últimos años han proliferado los mensajes en cadena por email, en facebook, que invitan a perdonar. Por lo general estos son reenviados o colgados por personas conmovidas por refranes, moralejas y máximas elaboradas por los creadores del perdón siglo XX.

El perdón es uno de los temas claves en la prolífica producción de libros, videos, programas de TV, discursos de gurús y consejeros de la exitosa corriente global de la autoayuda. En la presentación de este blog señalé el contexto en que la autoayuda nació. La caída del muro de Berlín en 1989 le dio el tiro de gracia a la ya entonces alicaída utopía socialista. Sin embargo, el confort material y la incitación a la vida loca desde los centros de creación del sentido común global, no fue suficiente para calmar los ánimos de sus beneficiarios. Los ciudadanos de Occidente necesitados de un espíritu colectivo superior que los anime, los redima se acercaron masivamente a las filosofías y religiones orientales. Pero ocurre, que estas aunque siendo interioristas, se practican gregariamente y tienen sus directores espirituales –orientales- con gran carisma y arraigo masivo.

Entonces los operarios de la matrix real, se plantearon como responder a esa demanda de confort espiritual sin los riesgos de un liderazgo oriental y de prácticas colectivas. La autoayuda como su nombre lo indica, centrada en la individualidad, en la psicología y en la biografía, llegó para suplir las alternativas espirituales e ideológicas de la búsqueda de bienestar.

Mi principal discrepancia con el perdón, tal como es formulado por la autoayuda es que invita o incita a pensar que todo lo que le sucede a una persona es consecuencia de sus ideas. Me explico, según la autoayuda el perdón es la cura para el resentimiento, pero resulta que las causas del resentimiento proceden de experiencias reales y materiales, mientras que la cura, o sea el perdón es propuesto tan solo como vivencia ideal, mental y emocional. De esta dinámica, se exceptúa el resarcimiento del agravio, la justicia para el agraviado. Ojo, digo resarcimiento y justicia no hablo de venganza.

En mi opinión, el desagravio debe anteceder al perdón, pues una persona no resarcida del daño físico, moral y material vuelve cíclicamente a las crisis de resentimiento, rencor y rabia. El autoconocimiento, la autovaloración es parte del proceso para reforzar la capacidad personal, para enfrentar la agresión, pero es eso, una parte y no basta. Agresor y agredido no viven en una isla, hay un contexto familiar, amical, escolar o laboral que puede ser comprometido o indiferente, aliado de uno u otro…pero es este espacio donde radica la posibilidad de la solidaridad, de la compasión, del soporte colectivo, porque hay que reconocer: un “estoy contigo” es mejor consuelo y aliciente que mil “me amo y me apruebo”.


Escrito por

Maritza Villavicencio

Maritza Villavicencio Historiadora y Fitomántica. Recuperé el Oráculo de los Pallares Mochica. Ejerzo la adivinación. En mi blog reflexiono sobre las prácticas mágicas ancestrales del Perú.


Publicado en

Oranek

Maritza Villavicencio Historiadora y Fitomántica. Recuperé el Oráculo de los Pallares Mochica. Ejerzo la adivinación.