Más allá del fin del mundo
Premeditadamente no me quise pronunciar sobre la predicción del fin del mundo. Por un lado, porque coincidía con Anonymous: se trataba de un gran negocio mediático a costas de la salud emocional de una buena parte de la humanidad. El pánico, el miedo, la incertidumbre como vivencia continua enferman, y a veces mata. También debilita la ecuanimidad de las personas haciéndolas vulnerables a la manipulación sicológica e ideológica. El 2012 ha sido un año de tregua para los emisores de gases de efecto invernadero (óxido de carbono), para los ensayos secretos con armas geofísicas, para la industria que quiebra el equilibrio ecológico, pues hemos percibido el calentamiento global, los cambios climáticos, los desastres “naturales”, como señales de las profecías apocalípticas, en vez de calificarlos como lo que son: obra de la codicia humana.
Ojalá que esta operación global antiética que experimentaron millones de personas, haya servido para alertarlas y prever nuevos intentos. Ojalá haya sido el inicio del fin de las campañas manipuladoras.
De otro lado, tampoco quería unirme al coro de quienes, con buenas intenciones pero ralos argumentos, afirmaban que el 21.12.2012 marcaba el advenimiento de una nueva era, de un cambio de conciencia, etc. En mi opinión las transformaciones espirituales y de conciencia de los seres humanos son procesos que se rigen de manera distinta a las precisiones cronológicas. Algunos van al ritmo de la naturaleza sin fecha fija, como los solsticios y los equinoccios que aun siendo cíclicos, ocurren en fechas diversas de nuestro calendario. Otros siguen las pautas rituales de sus respectivas culturas o colectividades, otros prosperan bajo inesperados cursos individuales, y en otros sencillamente se produce el milagro.
Pero bueno, estamos en el 2013: ¡Albricias! Hemos comprobado que el mundo no se acaba en un día, pero es inobjetable que una o unas maneras de vivir el mundo están finalizando…y nuevas se han iniciado. Estos inicios son plurales y a veces contrastantes al punto que van configurando futuros posibles divergentes. También es evidente que hay puntos de vista diversos, actitudes diferentes y conciencias dispares sobre los nuevos derroteros deseables para la humanidad y el planeta. Aunque entre las nuevas formas de vida y las posturas sobre ellas existen polaridades, también es cierto que entre ambas hay un enorme espacio intermedio, numerosos caminos posibles para la convivencia y el entendimiento entre los seres humanos, así como entre los seres humanos y nuestro hábitat.
El desafío del 2013 será darle cauce a los nuevos requerimientos de las personas en un mundo cambiante, donde ellas mismas están cambiando y quieren cambiar. Pero siendo este el punto en común, el desencuentro se produce en la definición de ese cambio. Por ejemplo, se percibe un anhelo de cambio de calidad de vida, en particular en las nuevas clases medias surgidas en los países de crecimiento económico inédito -como los países asiáticos y sin ir muy lejos el Perú-. Para algunos supone impulsar nuevos materiales producidos por la ciencia y la tecnología, como los obtenidos de la manipulación genética de los alimentos, su producción uniforme y masiva. Mientras que para otros implica la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad: protección de semillas endémicas, alimentos producidos con tecnologías limpias ancestrales o innovadoras.
También hay un anhelo de potenciar las habilidades individuales, las habilidades para la vida. Para unos supone desarrollar, con soportes tecnológicos exteriores, capacidades supranormales: romper los límites físicos, intelectuales, es decir superar los records para mostrar su talento y posicionarse en un mundo globalizado altamente competitivo. El género fantástico en los cines, tv, videojuegos, etc. plagado de superhéroes, supervillanos, superviolencia etc. manifiesta el imaginario de millones de usuarios, principalmente jóvenes. En contraste está la vertiente que potencia su individualidad por la vía espiritual, el autoconocimiento, el acercamiento a filosofías y culturas milenarias. Será posible un encuentro, una reconciliación, una subsistencia entre ambas. La primera opera principalmente en la pantalla -4D, digital-, en la realidad virtual, se hace real con el desarrollo de la tecnología, sus redes, su velocidad, su encantamiento adictivo. La segunda se esparce en el paisaje, en el contacto, en la interacción personal, en la realidad sutil, en el desarrollo de la tecnología interior: videncia, telepatía, telekinesia, etc.
Personalmente me inscribo en esta corriente, pero apuesto por la conciliación. El hecho mismo que estas reflexiones lleguen al lector por vía on line, habla por sí misma. ¡FELIZ 2013!